jueves, 21 de agosto de 2014

Los Medios Cibernéticos y La Adicción Emocional

                                           Los Medios Cibernéticos y La Adicción Emocional

                                                                             Parte 1

 Hemos evolucionado muchísimo en tecnología digital,lo cual nos facilita como seres humanos, desde la comunicación instantánea, con seres queridos, en cualquier espacio del planeta, entretenimiento, juegos de competencia virtuales, alcance de mayor flujo de información, adquisición de conocimientos y bienes de consumo a mejor precio y muchas otras cosas buenas. También estos medios cibernéticos, los utilizamos para buscar pareja y/o facilitar una comunicación acelerada, con la persona que nos interesa. Si un ser elige entrar en una relación afectiva y es funcional, es decir, correspondida, de respeto mutuo, con un buen compromiso, la utilización de los medios virtuales es algo maravilloso. Hasta aquí todo bien: ¡verdad! ¿Pero qué ocurre, cuando una persona está en una relación afectiva, que se torna destructiva? Pues comienza toda una guerra de artillería pesada, persecución virtual por todos los “software” de contacto visual o auditivo como lo son Facebook, Skype, Tango, What’s Up, entre otros. Se activan emociones tóxicas como celos, coraje, envidia, tristeza, angustia, desesperación, amenazas, espionaje. Toda una locura. La dificultad mayor, es que no hay espacio para la recuperación, porque estos medios nos mantienen conectados 24/7, creando ciclos obsesivos y compulsivos, por entrar a la red y conocer lo que está haciendo la otra persona. Otro problema más serio, es que en estado de estrés, el organismo libera unos neurotransmisores (químicos) que van al torrente sanguíneo como lo es la adrenalina y el corticol. El organismo se auto-refuerza con esas sensaciones que se experimentan, tornándose un ciclo de adicción. Entonces lo que creíamos que era amor, se convierte en adicción, pérdida de controles, codependencia emocional, depresión. Así que es importante que evalúen como se relacionan con las personas a través de los medios cibernéticos. Al fin y al cabo, a todos nos puede ocurrir. Lo más importante, es tener la conciencia de que ocurre y que podemos quedar atrapados en una telaraña de dolor, amor y odio virtual sin procesar. Con mucho cariño, Dra. Aracely Ortiz López