martes, 2 de septiembre de 2014

¿Qué Significa Tener Un Niño Interno Lastimado? Parte 11


Esta foto ilustra, uno de los monitos alimentándose sin despegarse de la madre de felpa.


Éticamente no se pueden realizar estudios experimentales, con seres humanos, como lo hizo Harlow, con los “Monos Rhessus”.  Incluso, aunque nos suene cruel, él fue más allá, en sus investigaciones. Aisló otros monitos recién nacidos.  Estaban ausentes de contacto social, total aislamiento, unos un mes, otros seis meses, hasta un año.

Algunos tenían una personalidad más activa que otros. Pero al pasar los días, cuando los integraron con el grupo de monos, habían perdido las destrezas de interacción social, mostraban confusión mental, nerviosismo, incapacidad para defenderse y comprender las señas o lenguaje de los monos.

Si trasladamos estas investigaciones y la comparamos con los seres humanos, básicamente lo que implica, es la pérdida de la capacidad natural de un infante para relacionarse apropiadamente, la dificultad para interpretar el lenguaje emocional (inteligencia emocional) y una alteración o disminución del potencial biológico natural.

Otro pionero investigador fue el Dr. John C. Lilly, quién realizó estudios sobre “privación sensorial” (eliminarle a los sentidos luz, sonido, olfato, y tacto).

En periodos cortos, por ejemplo, 15 minutos, la persona puede entrar en descanso y meditación. En periodos prolongados, la privación sensorial puede provocar alucinaciones, depresión, ansiedad y pensamientos extraños o fuera del control del sujeto.

¿Y qué utilidad tiene ésta información con el niño interno lastimado?  El conector es la PREVENCIÓN. Hoy día debido a la complejidad social y del mundo laboral, la mayor parte de las familias dejan los infantes en Centros de Cuido o en hogares privados, con el propósito de que le ayuden en el proceso de cuidar a ese menor. Por eso, es importante que los padres puedan a tiempo observar señales o indicadores que permita levantar bandera roja, para poder proteger ese menor, en caso de sufrir abandono afectivo o cualquier otro tipo de maltrato…

1: Llanto continuo, expresión de temor, cuando tiene que despegarse del cuidador.
2: Terror Nocturno sin razón aparente.
3: Temor excesivo del menor al abandono, cuando el cuidador, no se encuentra presente. Y una necesidad constante, hasta el nivel de saturación que se manifiesta por una actitud de reasegurarse de la existencia permanente del afecto del otro y así sentirse seguro o segura.
4: Pérdida de peso y apetito.
5: Pérdida de interés en exploración del entorno o medio ambiente, tristeza.
6: Otros.

Aunque estos indicadores pueden ser muy parecidos a otros trastornos emocionales y metabólicos, estar alerta, proteger, acunar en ese centro del corazón, a los menores, es responsabilidad de todos.  Ellos son indefensos, nuestro futuro, la salud mental de una sociedad. !Cuidemos bien de ellos¡

Con mucho cariño.
Dra. Aracely Ortiz López